EL TUPINAMBO
Es una raíz originaria del este de Norteamérica, que llego a Europa a la vez que otros productos, en el siglo XVII como la patata, tomate etc.
También se le conoce con en nombre de alcachofa de Jerusalén, me resulta curiosa, porque a pesar de ser un tubérculo y no una flor como la alcachofa, su sabor es muy similar, estoy seguro que en una cata ciega, todos pensaríamos cuando la probáramos que estábamos comiendo alcachofa.
La ventaja que yo le encuentro es que no tiene tanto desperdicio como la alcachofa original, y que no se oxida tanto, pero el inconveniente es que la mayoría de las recetas que se elaboran con alcachofa no se pueden sustituir con el tupinambo, creo que solo admite el crujiente, cremas y rallada, es mas difícil o imposible de rellenar, el rebozado para la menestra es mas complicado, y hacerlo con jamón solo se podría realizar en dados de tupinambo cocidos.
Esta pieza la he conseguido en Francia, este fin de semana que estuve con unos amigos y como buen cocinero me pico la curiosidad de probar algo diferente, ellos me enseñaron a elaborarla y los padres de uno de ellos me comentaron, que durante la II guerra mundial se comía bastante, al igual que la patata y otros tubérculos, también se la daban a los animales como es normal ahora no les llama tanto la atención como a nosotros, que no la habíamos visto antes, al menos yo no la había probado nunca, hasta este fin de semana.
Y me resulto curiosa.
A continuación os presento la elaboración mas simple, y la mejor manera para comprobar su sabor.
1º Pelarlo:
2º Trocear y cocer en agua fría con sal.
3º Escurrir y por ultimo saltear con aceite o mantequilla.
Si tenéis oportunidad merece la pena probarlo.
A continuación os dejo unos enlaces para ampliar la información sobre el tupinambo.
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